4 claves para mejorar el dolor
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¿Cómo puedo mejorar mi dolor?
Es la pregunta que todo paciente con dolor crónico se hace en algún momento. A continuación, desde eva0 te damos algunos consejos y hábitos que te pueden ayudar a mejorar tu dolor.
1. Alimentación
Los hábitos alimentarios saludables son de vital importancia para prevenir la aparición del dolor.
Evitar el sobrepeso y la obesidad y los malos hábitos alimentarios es fundamental. Esto contribuye a la prevención de dolores musculares y articulares.
Es importante no olvidar mantener una correcta hidratación (6-8 vasos de agua diaria).
2. Actividad física
Para tener una vida activa y saludable también es necesario realizar de forma regular actividad física aeróbica moderada según tolerancia.
Ejercicio físico como caminar con buen ritmo, ir en bicicleta o natación pueden ser unos buenos aliados.
Por otro lado, debemos evitar los ejercicios de impacto repetido como podrían ser correr, saltar…o ejercicios explosivos o de alta intensidad.
3. Higiene postural
Realizar estiramientos y trabajar la higiene postural también son claves en la prevención.
Los estiramientos nos ayudan a fortalecer ligamentos y tendones y mantener una postura correcta del cuerpo. Ayuda a prevenir lesiones y dolores de espalda.
En caso que presentes una lesión es recomendable que consultes con un fisioterapeuta para adaptar los estiramientos a tu patología y evitar empeorar el dolor.
4. Psicoterapia
La cuarta clave, y no menos importante, es la psicoterapia. Hay que entender el dolor desde una visión biopsicosocial para no dejar de lado el aspecto emocional del dolor.
Las técnicas de respiración, meditación o «mindfulness» pueden ser una buena opción para aprender a gestionar mejor la ansiedad, el miedo o tristeza provocada por el dolor.
En caso que sientas que éstas técnicas no son suficientes y necesitas ayuda, puede ser muy recomendable consultar con un psicólogo.
Los consejos anteriores constituyen parte del manejo no farmacológico del dolor. En este el paciente tiene una responsabilidad importante y son los que a largo plazo mejoraran la gestión y evolución de su enfermedad.
Sin embargo, hay casos en que es necesaria una mayor ayuda por parte de un profesional médico. Así pues, en estos casos contemplaremos medidas que incluyan tratamientos farmacológicos o incluso intervencionismo.
No farmacológicas
Incluye la alimentación, la actividad física, la higiene postural, los estiramientos, la fisioterapia y terapias físicas, las técnicas de respiración, la psicoterapia y las terapias complementarias.
Intervencionismo
Incluye infiltraciones, radiofrecuencia y administración de compuestos como ácido hialurónico, toxina botulínica o compuestos biológicos.
Farmacológicas
Incluyen la toma de medicación por vía oral, tópica o inyectada. Serán pautas prescritas por un facultativo y dirigidas a paliar los síntomas del dolor.
Equipo Eva0
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