Las tres esferas del dolor

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Las tres esferas del dolor

Clásicamente el dolor se entendía únicamente des de una visión biológica: cuáles eran sus causas, tipo de dolor… Hoy en día esta visión ha evolucionado y actualmente, para entender el dolor en EVA0 tambíen apostamos por hacerlo des de una perspectiva biopsicosocial.

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1. Esfera Biológica

La esfera biológica hace referencia a los factores propiamente más médicos de la valoración del dolor. Se  valora en relación a la enfermedad y por otro lado, en relación al paciente.

En relación a la enfermedad:

Valoración de las características del dolor: Donde está el dolor, porque se genera, que causas lo mantienen, es una lesión grave…

Objetivo: establecer una lista de causas posibles y establecer una estrategia de tratamiento.

En relación al paciente:

Antecedentes personales: enfermedades del paciente, hábitos tóxicos, factores genéticos…. predisponentes a la enfermedad.

Respuesta a la medicación: Puede variar individualmente, en cuanto a la respuesta a fármacos, la tolerancia y efectos adversos.

    2. Esfera Psicológica

    La esfera psicológica se basa en aquellos factores emocionales relacionados con el dolor, pensamientos y creencias:

    Depresión

    Es frecuente que el dolor esté asociado a estados de tristeza que pueden llegar a ser graves.

    Pueden ser casos leves poco limitantes a los que esté asociado un llanto ocasional pero pueden evolucionar a ideas catastrofistas («no veo un futuro…», «esto no tiene solución»).

    En casos extremos pueden aparecer ideas de lesión e incluso suicidio. Es por ello que es muy importante valorarlo y buscar ayuda.

    Ansiedad

    Debido al dolor es habitual la hiperactivación del cuerpo.

    Es por ello que es frecuente que una persona con dolor crónico sufra de nerviosismo, insomnio, malestar general, opresión en el pecho…que a su vez, empeora el dolor.

    En estos casos es muy beneficioso realizar ejercicios de relajación y respiración.

    Agresividad

    Debido al malestar ocasionado por el dolor pueden aparecer conductas destructivas y de lesión hacia uno mismo o incluso a otras personas que pueden ser familiares, amigos…

    Miedo

    En ocasiones el miedo a recaídas o empeoramiento del dolor puede llevarnos a conductas de evitación de actividades que antes nos gustaba hacer. 

    Creencias y expectativas

    Pueden existir ideas preconcebidas sobre el dolor que nos hagan adoptar conductas que a su vez lo empeoran (mantener un reposo estricto, no hacer nada…) o expectativas irreales (mejoría total tras una intervención, duración permanente de un tratamiento…).

    Es importante estudiar estas creencias y corregirlas para tratar de mejorar el dolor. 

    Autoestima

    Es importante tener en consideración la imagen de uno mismo y la capacidad de control sobre el dolor.

    El hecho de presentar una limitación por dolor puede llevar a provocar sentimientos de inferioridad, de inutilidad… y afectar así a nuestra propia imagen, no solamente física sino también psicológica.

    Es fácil caer víctima y sentir impotencia pero debemos creer en nosotros mismos y hacernos responsables de nuestro dolor para tratarlo de forma activa. 

    3. Esfera Social

    La esfera social hace referencia a los factores asociados a las interacciones del paciente con su medio y familiares. Los siguientes factores pueden afectar en el dolor y la manera de afrontarlo:

    1. Relaciones personales y familiares: Aquellos pacientes que tengan un buen soporte a nivel familiar y social suelen llevar el dolor con un mayor control. Es importante conocer si el paciente vive solo, acompañado, con personas a su cargo…
    2. Cultura del dolor: Son aquellas conductas aprendidas sobre todo a lo largo de la infancia y adolescencia y que influenciaran a la hora de manifestar el dolor.
    3. Funcionalidad: Es importante conocer si el paciente es capaz de valerse por si mismo y en que actividades está limitado.
    4. Domicilio: Es útil saber si el paciente vive en un primero o cuarto piso, si dispone o no de ascensor, si está adaptado o si hay barreras arquitectónicas que limiten el poder moverse con normalidad.
    5. Actividad laboral: Conocer el trabajo del paciente es relevante ya que muchas veces influencia en el dolor y en su evolución. También es importante saber si está activo o de baja y su duración.
      Discapacidad e invalidez: En los casos graves de dolor crónico limitante suelen acompañarse de grados de discapacidad e invalidez reconocidos jurídicamente que se deben considerar y revalorar si existe empeoramiento.
    Articulo publicado por

    Equipo Eva0

    Involucrados en el tratamiento del dolor crónico, nuestro objetivo es divulgar información útil y fiable para ayudar a las personas que padecen dolor.

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